"Eman ta zabal zazu munduan frutua" ("Gernikako Arbola", de Iparragirre)

11 de abril de 2006

De esferas y cruces

Pero no hay sólo Judas y Evangelios en la vida de un bloguero católico. Aprovechando un viaje tranquilo que acabo de hacer, me he leído por fin La esfera y la cruz, de Chesterton. Y ha pasado automáticamente a situarse entre mis favoritos de este autor (y ya sabéis que eso significa ser MUY favorito).

La historia es simple: un católico acérrimo y un furibundo ateo, tras una discusión durísima, deciden retarse a duelo a muerte para salvaguardar el honor de la Virgen María, por una parte, y el del Racionalismo, por la otra. Esa decisión, sin embargo, no es bien recibida por las Fuerzas del Orden, que creen que eso de retarse por tonterías como si existe Dios o si no existe es una clara muestra de insania mental. Así que nuestros protagonistas tendrán que recorrer toda Inglaterra, huyendo siempre de la policía y buscando un lugar seguro donde poder batirse en duelo con un poco de tranquilidad.

Y en ese viaje, van descubriendo cosas de sí mismos, de su contrincante, y de cómo está hecho el mundo en general. Un libro más de Chesterton, tan esperable y a la vez inesperado como siempre, y tan actual, a día de hoy, como todos sus textos.

Un precioso canto, en suma, al integrismo.

¿Dije integrismo?

Quise decir "integridad" :)

Escrito por Eleder a las 12:45 a. m.

11 aportaciones

Blogger Imperator dijo:

Tiene muy buena pinta.

9:12 a. m.

 
Blogger Carito dijo:

mmmm en una de esas mi marido lo tiene, le gusta mucho chesterton, el problema es que lo debe tener en inglés, pero lo buscaré. Gracias por este blog que me anima muchísimo.

5:01 p. m.

 
Blogger Gaeren dijo:

mmmh...¿vos sabés? a mí me dio cosita, como que no me terminó de cerrar, una de las interpretaciones que le dieron algunos de la sociedad chertestoniana argentina. Decían que ilustraba los males de la tolerancia; su consiguiente apatía y la perdida de sentido que tiene la vida.
No sé. Nosotros, pobres mortales, no veo como podemos abstenernos de la tolerancia.

10:07 p. m.

 
Blogger Eleder dijo:

¿Conoces a la gente de la SChA? Cada vez os envidio más, Gaeren :D

Mmm... ¿No puede ser que el problema estuviera en la nomenclatura? Yo creo que es un alegato contra la "tolerancia", entendida como "pensamiento débil": un poco en el sentido que le da Benedicto XVI al término "dictadura del relativismo". A partir de ahí, es dado al hombre, primero, creer que existe una Verdad; y segundo, comprometerse y luchar sincera y valientemente por ella. Sin que eso indique despreciar a los que no la comparten con nosotros. ¿No podía ir por ahí su referencia? ¿O esta interpretación tampoco te termina de cuadrar?

12:16 a. m.

 
Anonymous GKC dijo:

La novela parte de una blasfemia, el peor de los males, que hiere a Mc Ian, y, como buen devoto del Ofendido, él siente que el daño de esa fechoría no puede quedar indemne. Me gustaría plantear a aquellos que proclaman la necesidad de tolerancia el caso de que alguien osase insultar a sus madres en la “misma” medida, pues, aunque nunca podría ser tan grave la ofensa, creo que ilustra el problema. A buen seguro que el asunto no se saldaria alegremente.
Esta generación educada en la “tolerancia” por un simple equívovo en la conducción reacciona con insultos que se oyen a dos manzanas.
En mi experiencia personal estoy acostumbrada a ver que se tacha de intolerante al que tiene una Fe aunque sea el único que trata bien y con cariño a todo el mundo, mientras que los apóstoles de la tolerancia no son capaces de hacer un esfuerzo por sonreir cuando no les apetece.
Quizás si de verdad creyera en la bondad de algo, no permitiría que nadie se burlase de ello sin más. Pero es que, además, no se trata de insultar una idea sino a una Persona digna de todo el amor ¿puede ser que lo que nos falle sea precisamente el amor?
No obstante, Mc Ian adopta una actitud completamente cristiana, pues es tolerante con Mr Turnbull, pero no así con el error. Son las personas a las que hay que respetar hagan lo que hagan (no las ideas), y en la Esfera y la Cruz se explica el duelo cómo un gesto de respeto de ambos contrincantes. Se respetan por ser leales, por su testimonio consecuente, y porque se respetan también a sí mismos es por lo que idean un duelo honorable a la antigua usanza. De ese respeto va naciendo un amor mutuo. Y ante la santidad de un monje los “creyentes” soltarán las espadas y ellas caerán en forma de cruz.
Cómo nuestros amigos creen en “algo” los acaban encerrando en el manicomio, pero ¿son ellos los locos?

10:23 a. m.

 
Blogger Eleder dijo:

Muy de acuerdo, GKC. Efectivamente, hoy en día creer en algo significa "ser intolerante", y no se entiende que la "tolerancia" no debe estar en el terreno de las ideas, sino el de las actitudes. "Todas las personas son respetables, no todas las ideas"; y la confrontación entre ideas es lo que permite, de hecho, el verdadero progreso.

Curiosamente, pensando en estos comentarios, se me ha ocurrido algo en lo que no pensé leyendo el libro: que la Esfera y la Cruz bien podría ser una metáfora autobiográfica de la relación del propio Chesterton con Shaw, cuyas ideas divergían completamente, y cuyas discusiones en la prensa alcanzaban niveles impresionantes, pero que, sin embargo, se tenían un grandísimo cariño mutuo.

En cualquier caso, Chesterton sigue siendo el escritor más actual que he leído en bastante tiempo :)

3:24 p. m.

 
Blogger Gaeren dijo:

Que ya me suben los colores Eleder :_)

No los conozco, Eleder.
Fui a alguna charla que se dio en Fundación Aletheia y tengo algunas cositas del ciclo sobre Chesterton que se dio el año pasado en la UCA (Universidad Católica Argentina). Pero no me sentía cómoda entre los chestertonianos, así que no fui más.

Y no, Eleder, no me convence. Porque luchar contra el mal, está sujeto a muchos errores. La lucha puede ser entre las ideas, pero cuando te sentís ofendido, no es la idea la que se ofende.

Entiendo lo que es ofenderse, GKC. Pero siempre me ha parecido una debilidad. Tal vez porque no logro imaginar la blafemia como el peor de los males. Lo acepto si me lo dicen, y trato de no ofender nadie.

Pero, por ej.: Entiendo que puedo romperle la nariz a alguien, si sabe cuando y como decirme algunas cosas. Pero a mí parece una debilidad personal, no un mérito.

Eleder: Estoy a favor del compromiso de las personas con lo que creen. Aunque me gusta más llamarlo coherencia.

GKC: para mí los encerraban por desordenar :-). La pasión desordena ¿no?.

Saben? Nunca escuché que se le diga a alguien ¨intolerante¨ porque crea en algo.
Les creo cuando lo dicen, desde luego.
Es que, por lo general, se dedica este tipo de adjetivos a quienes pretenden influir (u opinan) sobre el pensar o el hacer de otros; ya sea directa o sutilmente.

9:50 p. m.

 
Anonymous GKC dijo:

Gaeren,

Que la blasfemia es el peor de los males es evidente. Si usted cree que existe un Dios Infinito y que, además, se ha mostrado tan amable en la Persona de Jesús es claro que ofenderle a Él es lo peor que pueden hacer sus criaturas. ¿Robar?, ¿adulterar? Nada es tan contrario al fin del hombre cómo despreciar al que le dá su sentido y su ser. Y, cómo ya sabrá, es un pecado contra el Espíritu Santo. Yo parto de la premisa de que una cosa es que te ofendan a ti (si te llaman gorda o orgullosa, por ejemplo, no te queda otra alternativa que aceptarlo con humildad porque por muchas cosas que digan de uno siempre son menos de lo que uno merece por su vida llena de errores) y otra cosa bién distinta es que ofendan a valores superiores, porque son valores que valen más que nuestra pobre existencia. El buen nombre de Dios vale mucho más que mi vida. Y si blasfeman, ofenden al Primero, además de ofenderme a mi, y no sería una debilidad personal, sino estricta justicia, molestarme por ello y mostrarlo así.
¿Ahora resulta que el blasfemo puede soltar su inquina y aquellos a los que nos duele no tenemos derecho a herir su sensibilidad con nuestra repulsa? ¿cree usted que eso es justicia?
Claro que luchar contra el mal está sujeto a muchos errores, pero es nuestro deber. Si uno cree que existe el bien y el mal, entóces hay que tomar partido. Es un deber de conciencia procurar el bien porque queremos lo justo y bueno no sólo para nosotros, sino también y sobretodo para nuestros hermanos, para la gente sencilla.
Pero me da la sensación de que el fondo de la cuestión es que si uno no debe aconsejar o influir sobre nadie es porque no cree que haya una moral objetiva. Si no, no lo entiendo. Y para los que sí que creemos que existe lo bueno y lo malo la corrección fraterna es un deber.
Gaeren, si nada debe influirse sobre los demás entóces no veo de dónde me recomienda la tolerancia... ¿es una trampa? :)

9:55 a. m.

 
Blogger Gaeren dijo:

Las ideas, los valores... ¿pueden ofenderse? Tengo que meditar más sobre eso.

Respecto a la justicia… usted pide ¿castigo? no justicia. Quiero creer que son dos cosas diferentes.

¿Recomendé la tolerancia? Mis disculpas por el atrevimiento :-D

Y sí, mientras lo escribía, pensaba que influir en el prójimo es inherente a la vida social.

Salvar la imprecisión se me hace muy largo y para seguir discutiendo cosas que no tienen nada que ver con el post de Eleder le paso mi email gaer_en@yahoo.com, por si gusta.

A su servicio y el de la familia de usted (siempre y cuando no se lo tome muy a pecho ;-))

Gaeren

7:20 p. m.

 
Blogger Eleder dijo:

Gaeren, yo distinguiría algo de lo que dices. Es una debilidad responder impulsivamente a una ofensa (romper la nariz a alguien, como dices). Pero sentirse ofendido cuando se injuria a una madre, no puedo menos que considerarlo una actitud tan natural como sana.

Sobre la intolerancia y la creencia: cuando alguien dice "Esto es así, y tú, que dices lo contrario, estás equivocado", está expresando una convicción. Y sí, yo he visto en multitud de ocasiones censurar por "intolerante" una expresión parecida. Esto va unido a lo de "todas las opiniones son respetables", uno de los peores inventos del siglo XX.

En cualquier caso, en la blasfemia, no es "una idea" la que se ofende; se insulta a una persona, entre otras cosas. Y de ahí la reacción de Ian en la novela.

1:33 a. m.

 
Blogger Gaeren dijo:

Eleder, ahora puedes envidiarme por algo real: me han regalado unos tomitos de Inodoro Pereyra ¡encantadores!

Volviendo al tema: Estamos de acuerdo en lo primero y en lo último, Eleder, pero siempre estamos en el peligro de caer en el error del párroco de Loudum (¨Los demonios de Loudum¨ de Huxley, cuenta la historia de un párroco francés que se hace verdaderamente cristiano cuando cae en las garras de la inquisición) que vilipendiaba a sus feligreses porque a su caracter venal le hacía falta el exabrupto. Y al sentirse mejor luego de hacerlo, deducía que había obrado bien.

Lo de ¨intolerante¨ yo lo vi usado cuando dicen ¨Esto es así, y eres tonto que no lo ves¨. Es difícil decirle a alguien que está equivocado sin hacer referencia a sus aptitudes mentales o espirituales.

Por lo general, por eso se dice ¨yo creo¨, ¨a mi me parece¨ y esas cosas.

Para Mc Ian eso era nuevo. Venía de una comunidad cerrada y no tenía noción de que el mundo cristiano es pequeño a escala planetaria (¨¡Somos tan pocos!¨ le dijo con añoranza el padre provincial de la escuela en donde mi madre es bibliotecaria, a mi madre)

Turnbull, parte de la sociedad de masas, encuentra la posibilidad de darle sentido a su vida, de ser reconocido por el otro (me refiero, sobre todo, a su fascinación por el hecho de que Mc Ian haya hecho caso a su provocación) a través de la ceremonia del duelo. Pone en peligro su vida, por darle sentido.

Igual, lo mejor de la historia ¿no son las peripecias del monje por los aires?

10:52 p. m.

 

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