"Eman ta zabal zazu munduan frutua" ("Gernikako Arbola", de Iparragirre)

5 de diciembre de 2010

Xabier Lete

Ayer murió Xabier Lete, uno de los poetas y cantantes que más presentes he tenido en mi vida, además de ser la figura más importante (pero no tan conocida como importante) en la recuperación de la música vasca.

Algunas de sus canciones más hermosas, como Sinisten dut ("Creo") eran un verdadero canto a la vida y a la humanidad, aunque, para mí, era una lástima que no llegaran al descubrimiento de la trascendencia personal; desprendían una filosofía panteísta que, pese a querer abrirse a la esperanza, se quedaba lamentablemente un paso atrás.

Pero, leyendo sobre él, como suele ocurrir en estos casos, acabo de descubrir que quien me había quedado atrás era yo. Leo ahora lo siguiente en este artículo de El Correo (en euskera en el original):
http://www.elcorreo.com/vizcaya/20101205/mas-actualidad/cultura/jainkoari-erruki-eske-desolaziotik-201012051412.html

Pidiendo perdón a Dios, huyendo de la desolación

Como es sabido, hace unos quince años el pensamiento de Xabier Lete cambió por completo. Se amistó con Dios, y eso conllevó un cambio profundo también en su poesía. Hace seis años, viviendo aún (pero muy enferma) su mujer, Lourdes, la revista 'Hemen' publicó una muy sustanciosa entrevista realizada a Xabier Lete por Joxe Arregi. Esto le contó al sacerdote: "En 1989, estando muy mal y sin conocimiento, mi amigo sacerdote Juan Mari Lekuona me dio la extremaunción. Yo entonces era agnóstico, pero mi mujer le pidió que lo hiciera. El cirujano me dijo después que esa noche, en aquella sala de Cuidados Intensivos, ocurrió 'algo especial'. Eso también fue una gran ayuda: no como un milagro, pero sí como una humanidad que podía emocionar al mismo Dios. Como me dijo después una mujer de Urnieta: "¡las velas que encendimos te han mantenido con vida!" Y nos reíamos".

En esa entrevista también dijo: "La religión, en el fondo, es un misterio. Para acercarse a ese misterio, quiero decir, cuando estás alejado, creo que lo primero es la emoción, la emoción por vivir (en mi caso fue una catarsis), y que después comienzan los procesos intelectuales".

Después de morir su mujer, escribió este poema, que dio a conocer en 2008 en el libro 'Las manos heladas del amanecer': «Y qué, Dios / construido de oraciones / si no estuvieras más que en nuestra desnudez, / cuando las manos temblorosas se aferran al icono / y una luz enciende de noche / la esbelta figura de la madonna. / Ahí me tienes, apegado a tu compasión / pidiéndote que me protejas de la última desolación y que me salves».


Goian bego, Xabier!!!

Escrito por Eleder a las 4:39 p. m. | 1 aportaciones ´ ( enlaces a este post)

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