"Eman ta zabal zazu munduan frutua" ("Gernikako Arbola", de Iparragirre)

7 de febrero de 2006

Armas y bendiciones

Hay un pasaje del Señor de los Anillos que nunca me he explicado. También hay un elemento de la Iglesia Católica que nunca había entendido. Ahora comienzo a pensar si, uniendo ambos, estoy empezando a entenderlos.

Tras la victoria contra el Oscuro, se avisa a Frodo y Sam de que deben llevar una espada para portarla en los actos honoríficos. Pero Frodo había arrojado fuera su espada en Mordor, diciendo "Ya no seré más un orco, y no llevaré arma alguna, hermosa o aborrecible". Así, se queja a Gandalf: "Yo no deseo llevar una espada", y el mago le replica: "Tendrás que llevarla al menos esta noche". Y ahí queda la cosa.

Yo tenía claro que Frodo debía haberse negado: primero, para hacer valer su promesa; segundo, porque así el acto de arrojar fuera la espada habría cobrado un valor profético, que ahora se perdía; y tercero, porque ese "desarme" iba totalmente en consonancia con la visión del Poder que surge de la obra de Tolkien. ¿Por qué al final acepta la espada para ese acto honorífico? ¿Por qué Tolkien le hace aceptarla? No lo entendía.

Y de la Iglesia, nunca pude entender la existencia de sacerdotes castrenses. En una Iglesia donde Cristo obligó a Pedro a desarmarse, donde el Dios de los Ejércitos se desarma completamente para dejarse prender... las alusiones castrenses siempre me habían parecido, en mi juventud reformista, algo así como "adherencias" del Siglo en la Iglesia, elementos de los que la Iglesia debería prescindir para ser completamente fiel.

Pero, siendo sincero, este argumento no se sostiene. La bendición de la Iglesia al uso de las armas en determinadas situaciones está presente en nuestros dos mil años de Historia. Si rechazaba el elemento castrense de la Iglesia, tenía que rechazar a la Iglesia por completo; no podía aceptar una Iglesia santa que se hubiera equivocado siempre en un aspecto tan importante. O la Iglesia no era santa, o había algo que yo me estaba perdiendo.

Y ¿no podían estar unidos ambos elementos? La aceptación de Frodo de esa espada, al menos de forma simbólica, equivalía a aceptar la alabanza a las armas, cuando se utilizan en la lucha contra el Maligno, y aun aceptando que su uso puede dar lugar a injusticias. Así, la Iglesia es plenamente consciente del riesgo que suponen las armas, y todos los Santos Padres han advertido de él, y han alabado el pacifismo. Pero cuando las armas se hacen necesarias para la mera subsistencia frente a un ataque, su uso no sólo es legítimo, sino que es homenajeable.

Aceptar esta idea me supone, desde luego, ir en contra de muchos de mis postulados históricos... o quizás no. ¿Se puede homenajear el papel de los ejércitos, y a la vez, luchar por su abolición, como he hecho yo en los últimos 15 años de vida? Interesante reflexión, ¿verdad? Queda para otro post.

Escrito por Eleder a las 12:25 a. m.

9 aportaciones

Blogger Amandil dijo:

El eterno binomio cruz y espada, y la eterna pregunta de ¿pero son realmente compatibles?

Nunca he pensado profundamente sobre ello pero quizá nos explique algo el ejemplo "aragonés".

En el escudo de Aragón el segundo cuarto (el de arriba a la derecha) nos muestra una cruz latina blanca sobre fondo azul. Lo curioso de esa cruz es que su parte inferior termina en una pequeña punta.

El significado de esto es que la Cruz siempre permanece pero en determinados casos ha de truncarse en espada.

Y el escudo existe con ese emblema desde la Edad Media... supongo que quizá pueda valer como explicación gráfica al menos.

9:53 p. m.

 
Blogger Angel Undómion dijo:

Quisiera proponerles un relato... sacado de "El Hombre Dios", es un poco largo pero vale mucho la pena leerse, a razón de ser tan largo no lo quize poner como comentario sino en mi blogg =D.

Pero si no quieren leerlo...(hasta abajo la cita) pues básicamente, como respuesta a Helios. La guerra es a nuestros ojos terrible, tanta desgracia... pero hay que plantearnos la posibilidad de que a los ojos de Dios no sea tan terrible como quizá a los nuestros... terrible es más por ejemplo el alma del homicida que el homicidio mismo... terrible el alma del blasfemo más que la blasfemia misma... ¿Homenajear el papel de los ejercitos?, hay, !ni sí ni no! Sería en todo caso juzgar -que no podemos- el papel de los soldados, que quizá -obligados por quién sabe quién o quién sabe qué- se ven inmersos en sangre, pero aún conservan en su corazón misericordia, en su corazón no hay maldad ni deseo de ella... Dios no juzga propiamente los actos, sino lo que conduce a ellos. Hay que saber conservar como cristianos una virtud sin mancha aún en los actos no virtuosos que nos son impuestos...

Mantener sí el Decálogo, pero darle un lugar de evangelio, es decir: No matar!, pero sobre todo no matar el alma, empezando por la propia -qué dificil hacer y entender ésto-!!!!, Amar al prógimo!, pero sobre todo es entender que no se debe odiar ni despreciar, ni quiera como sombra de pensamiento!!!!!!!!!

La guerra es mala??? ciertamente en un mundo idílico no existiría la guerra... pero el nuestro no es tal cosa, la guerra es inevitable. Lo que sí podemos hacer, es en todo caso conservar siempre y a pesar de todo -aunque se esté en el frente de batalla con una escopeta en la mano- humanidad y misericordia, y caridad... no olvidemos que no es malo lo que entra al hombre, sino lo que sale de él!... A éste respecto, también la no-guerra podría ser aborrecible, si en el corazón se lleva odio, soberbia, desprecio........ quizá -¿quién sabe?- incluso más aborrecible....
me despido, con una lagrimita en el ojo.

Aquí la cita - http://calameryalesse.blogspot.com/2006/02/pequea-cita-de-el-hombre-dios.html -, aclaro antes que nada a mis hermanos católicos que no se trata de algún patético relato tipo Benitez... es un relato con una seriedad y profundidad católicas impresionantes, muy recomendable a todos los que quieran leerlo! y hasta más! =D

10:06 p. m.

 
Blogger Andrés 2.0 dijo:

Bien, en esto sí puedo participar. Estaba pensando escribir algo en el anterior, pero no encontraba manera. Es que las hipótesis de partida me resultan demasiado difíciles de aceptar, con lo que argumentar sobre las consecuencias me resulta estéril. Pero por otro lado, la refutación de las mismas es bastante laboriosa y no me entraría en los comentarios. Lo reservo para mi blog, cuando toque (todavía estoy con otra cosa).

En cambio sobre este otro tema sí tengo una opinión concreta. Recuerdo un debate en un foro pacifista, en el que fui bastante masacrado por proponer la siguiente idea: que la más atinada evaluación de la cuestión de la violencia es la famosa frase de Salvor Hardin:

- "La violencia es el último recurso del incompetente"

Las críticas se basaban en que, así enunciada, se considera la violencia un recurso, aunque sea último, dando pie a la existencia posible de una violencia justa, cosa que los pacifistas extremos no podían aceptar. No estoy en absoluto de acuerdo con ellos, y me ratifico. El argumento "ninguna violencia es aceptable", como todas las proposiciones "para todo x P(x)" se invalida presentando un único contraejemplo. Y en cualquier universo distinto del ideal platónico es fácil encontrar algún caso en el que la violencia sea la única respuesta aceptable (tipo "psicópata intenta violar y matar a tu hija, en medio del desierto, y no tienes fuerza o habilidad suficiente para reducirlo sin matarlo con tu pistola"). Este argumento, pues, es el que permite a los defensores de la violencia, una vez neutralizado, sentirse libres para justificar cualquier agresión que les parezca.

El otro argumento, en cambio, funciona de la siguiente manera:

- La violencia, es efectivamente, un recurso susceptible de ser empleado para un fin (asumimos que justo)
- Cualquier otro recurso disponible que consiga ese mismo fin es éticamente preferible
- Luego la violencia es éticamente aceptable sólo si no existe otra vía
- El llegar a esa situación siempre se debe considerar un fracaso de nuestras capacidades. Jamás se debe vivir como un triunfo o celebrarse. Los responsables de haber llegado a esa situación deben asumir, no su "pecado", ya que han realizado la única acción justa posible, pero sí su incompetencia.

Este argumento es, en mi opinión, mucho más eficaz para oponerse a la violencia. Pongamos un ejemplo: la Guerra del Golfo, que el gobierno de los U$A pretendía justa.

1) El fin declarado oficialmente (suprimir a un dictador) era en principio justo (si no fuera por la hipocresía de apoyar al mismo tiempo a otros dictadores); pero el fin real (poder y petróleo) no lo era.
2) Existían muchas maneras alternativas de conseguir ese mismo fin sin invadir el país.
3) Incluso de no haberlas habido, no habría ningún motivo para celebrar la "victoria" o dar mensajes triunfalistas. Todos los que deberían haber sido capaces de buscar otros caminos deberían dimitir inmediatamente por inútiles.

Resumiendo: mi postura ante el tema del post es que acepto la posibilidad de la cruz y la espada, con todas esas consideraciones que he dicho, y en calidad de ser seres humanos imperfectos en un mundo imperfecto (pero maravilloso).

12:50 a. m.

 
Blogger Altariel dijo:

En primer lugar quiero decir a Keleb-dûr que es una maravilla leerla. Chica, cuando hablas me maravillas. Esa manera prudente de exponer lo que consideras cierto de un modo absoluto me parece a la vez clara y abierta al diálogo. Haz un blog.

Dicho esto, vuelvo al asunto de la violencia. A decir verdad, soy pacifista hasta términos verdaderamente increíbles, pero, admitámoslo, la guerra suele ser inevitable. En este mundo que, como Andrés 2.0 ha dicho, es imperfecto (pero maravilloso)-permíteme decir que puede llegar a ser maravillosamente imperfecto-, la guerra ha de darse en determinadas situaciones.

Es probable que las campañas bélicas tendidas por EEUU no sean quizá muy acertadas y que bien podían entretenerse jugando a las cartas en lugar de destrozando cuanto se les cruza al modo más imperialista posible, como también es probable que la yihad islámica no sea demasiado loable. Incluso me atrevería a hacer una comparación entre ellos y los hijos de Fëanor, pero el asunto ya se podrá tratar más adelante, supongo.

No obstante, siempre consentiré una guerra en la que el oprimido se alce contra quien lo asfixia siempre y cuando no haya otros métodos de liberación. El poner la otra mejilla lo puedo ver en ciertas ocasiones, pero no cuando están en juego valores y derechos como la dignidad, la libertad o la vida (propias y ajenas).

Ante circunstancias semejantes y siempre que, o bien el tiempo apremie, o no haya otras vías, considero la guerra justa y, aunque no siempre aprobable, sí justificable.

1:40 p. m.

 
Blogger Sangre Azul dijo:

"Hay que saber conservar como cristianos una virtud sin mancha aún en los actos no virtuosos que nos son impuestos...2

Si entendemos "actos no virtuosos" como actos pecaminosos, el cristiano no debe dejar que se los impogan. Si el pelear es malo en sí mismo, los cristianos tendrían que rehusarse a participar en toda riña.
Pero no es así.
Sobre la doctina de la guerra, consultar a Santo Tomás.( http://hjg.com.ar/sumat/c/c40.html )y al Catecismo ( 2302 ).
Saludos.

7:49 p. m.

 
Blogger Declan Huerta Murphy pbo dijo:

Estoy absolutamente de acuerdo con Andrés 2.0 en su manera de presentar la única vía justificable del uso de la violencia. No tengo nada que añadir, pero si manifestar que andrés 2.0 puede haber zanjado satisfactoriamente el dilema.

9:02 p. m.

 
Blogger Eleder dijo:

Gracias a todos: a Amandil, por el símbolo (se trata, según he leído, de la "cruz de Iñigo Arista", por cierto, o sea que aún más interesante para mí :D); a Undómion, por el precioso relato; a Sangre azul por las referencias, y a Andrés 2.0 por la reflexión, que, comparto con el padre Declan, es bastante "concluyente".

Pero... pese a su "conclusividad", para alguien que, como yo, consagró varios años de su vida a la lucha por la abolición de los ejércitos en el MOC... parece que algo más habría que decir, ¿no?

Ya lo estoy preparando :)

9:31 p. m.

 
Blogger Kat dijo:

Hay un libro de Frank Herbert que me encanta por múltiples razones. Pero la que supera al resto es esta idea que plantea sobre un planeta recién descubierto: conocen la guerra, porque tienen una palabra para la paz.

Este inicio tan aparentemente peregrino enlaza con la idea de que no estamos en un mundo ideal, en el que el solo pensamiento de la violencia nos pareciera impensable, o la maldad desconocida. ¿Es justa, o más bien, tiene sentido la lucha por el desarme mundial? Sin duda. ¿Tiene sentido? Tanto como la lucha por la justicia, o el amor.

Pero por muy repugnante que la idea de violencia, asesinato, o un arma me resulte, coincido con los comentarios anteriores sobre el último recurso. Sobretodo porque yo siempre he sentido que podría superar el sentimiento de autopreservación y no luchar en un momento dado por mi vida, pero que un ser querido no esté en peligro, porque ahí sí que no hay dudas. Asumiendo incompetencia, desde luego ;)

8:47 p. m.

 
Anonymous GKC dijo:

Apreciado Eleder,
Es una cuestión que me intriga mucho el por qué algunos buenos católicos- valga el ejemplo de Dorothy Day- adoptan la postura de que la guerra y la violencia son ilegitimas siempre.
Esta actitud es contraria a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia, además de sembrar la duda sobre el medievo (única sociedad basada en los principios cristianos).
Y en su caso concreto (Tolkien, Chesterton, etc)a buen seguro que usted se ha identificado con los personajes de ESDA o con Mc Ian (la esfera y la Cruz).
Quizás usted pueda ilustrarme acerca de qué es lo le atrajo de ese sentir "antiviolencia".
Por lo demás, estoy plenamente de acuerdo con los señores Angel Undomion y Andrés.
Muchas gracias, y enhorabuena por el blogg.

9:00 a. m.

 

Publicar un comentario

Enlaces a este post:

Crear un enlace

<< Home

Blogs (renovando links...)
 Esperando Nacer
 Splendor veritatis
 Una rusa en Barcelona
 Mar Adentro (Lc 5,4)
Blogs amigos (renovando links...)
 Docking Bay 94
 Cuaderno de bitácora del Vingilot
 Íberos
 Dance de la Mort
Cosas que hacer

El Transsiberiano
Correr una maratón
El GR-10 entero
Los 100 montes

agosto 2005
septiembre 2005
octubre 2005
noviembre 2005
diciembre 2005
enero 2006
febrero 2006
marzo 2006
abril 2006
mayo 2006
junio 2006
julio 2006
agosto 2006
septiembre 2006
octubre 2006
noviembre 2006
diciembre 2006
enero 2007
febrero 2007
marzo 2007
mayo 2007
junio 2007
julio 2007
diciembre 2008
enero 2009
febrero 2009
marzo 2009
abril 2009
mayo 2009
junio 2009
septiembre 2009
octubre 2009
diciembre 2009
diciembre 2010
junio 2012
enero 2013
Libros leí­dos en 2006

¡Muchas gracias a Dan Solo por el diseño!